I Congreso Internacional de Ética de la Comunicación
29, 30 y 31 de marzo de 2011
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Los días 29, 30 y 31 de marzo de 2011 tendrá lugar en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla el I Congreso Internacional de Ética de la Comunicación.

Frente a la celeridad en los cambios producidos en el mundo de la comunicación, se requiere un buen ejercicio de responsabilidad ética protagonizada por los medios de comunicación, basado en el respeto a los derechos de las personas y un compromiso educativo con la formación cívica y política de la ciudadanía.

Desde el punto de vista social, la ética en la comunicación es una garantía de calidad y una inversión en credibilidad y confianza. Frente a la lógica de un mercado que factura lo humano como mercancía, la ética reclama lo humano como el núcleo de cualquier ejercicio comunicativo. La comunicación social ha de contribuir a la integración social entre las distintas culturas que compartimos una sociedad abierta y plural, basada en el respeto a la libertad individual y la igualdad como valores cardinales de una ética democrática. Como ha manifestado la profesora Adela Cortina, “pensar con seriedad y deliberar sobre una ética de los medios de comunicación es una de las tareas más importantes, y también más urgentes, en una sociedad que quiera serlo de ciudadanos, y no de siervos”. Por eso los medios de comunicación han de potenciar el uso público de la razón como condición fundamental de una ciudadanía activa y responsable con los poderes públicos.

Corresponde a instituciones como la Universidad de Sevilla y la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo liderar una reflexión sobre las funciones de los medios de comunicación en los nuevos paradigmas de convivencia multicultural del siglo XXI. Siguiendo al profesor de la Universidad de Sevilla, Manuel Ángel Vázquez Medel, “nuestra institución universitaria debería estar comprometida con el desarrollo, en su seno, de una acción comunicativa, orientada –a través del diálogo y la transdiscursividad– hacia la comprensión y al establecimiento de consensos razonables, un proceso en el que los actores se deben encaminar al entendimiento mutuo sobre normas y valores y no sólo sobre medios y fines, en vez de potenciar acciones estratégicas, teleológicas, instrumentales e impositivas que, siendo acríticas con el sistema, tienden a perpetuar un statu quo casi siempre injusto. La Universidad del siglo XXI no se puede construir al margen de esta ética de la acción comunicativa, de esta ética dialógica (K. O. Appel).

También se hace preciso pensar la ética de la comunicación desde las condiciones de una sociedad multicultural, en la que el respeto a la diversidad e identidad cultural constituye una condición indispensable para la igual libertad de todos. La desigualdad comunicativa constituye hoy día un obstáculo para la libertad social. No menos necesario resulta la ética como freno a las tendencias sensacionalistas de la información y el manoseo de la intimidad humana, así como la espectacularización del dolor y la tragedia. Sólo un diseño de comunicación que refleje de manera igualitaria la dignidad de las personas, sin distinción de sexo, religión, raza, etnia, lengua, aspecto físico o singularidad en su modo de vivir y ser, podrá garantizar el libre desarrollo como personas. Y las personas son la auténtica riqueza de una sociedad, pues son ellas las que protagonizan el cambio social a través del entusiasmo de sus convicciones.

En consonancia con las líneas de trabajo de la Fundación Tres Culturas, cuyos objetivos son la promoción del diálogo, la paz y la tolerancia entre pueblos y culturas, y apoyando la iniciativa del II Plan para la Alianza de Civilizaciones que promueve el uso responsable de los medios de comunicación, consideramos muy importante la puesta en marcha de un congreso destinado a reflexionar sobre la responsabilidad comunicativa en un mundo globalizado.
Entre otros muchos temas, la Fundación Tres Culturas desea impulsar en el contexto de este Congreso un debate acerca de la importancia de los medios de comunicación en los conflictos internacionales. Para ello contaremos con la presencia de especialistas a nivel local e internacional, que nos acercarán a la realidad que viven los medios en los distintos escenarios de actuación. Con este encuentro se pretende crear un foro de debate que recoja las opiniones en torno a un tema tan sensible como es el de la ética en los medios de comunicación y su influencia en la opinión publica.

En consecuencia, la visión reduccionista del comunicador como una especie de terminal tecnológico resulta inadecuada. La formación ética y humanista del comunicador social es una garantía de la libertad ciudadana. Reconocer el valor de lo humano es la primera exigencia del comunicador social y aquí entra la ética como reflexión crítica de la realidad social.  Una visión de la comunicación como un instrumento de educación cívica, en el que se potencien valores de integración comunitaria y el respeto a la dignidad y los derechos de la personalidad.

Por otro lado, se precisa una reflexión dirigida a entender la comunicación como fenómeno global, con los juegos de poder que surgen de flujos comunicativos que retransmiten una visión parcial de los acontecimientos. Un mundo más seguro pasa por un mundo más comunicado y capaz de hacer de los medios de comunicación espacios de diálogos y participación ciudadana.

Por tal razón, algunos de los temas que serán objeto de atención prioritaria en este congreso son los siguientes.

Los límites éticos al sensacionalismo informativo y mediático.

La intimidad asediada. El impacto de los medios de comunicación en los derechos de la personalidad y sus límites éticos. Más allá del derecho, existen unos criterios de decencia profesional, del modo de actuar de una profesión que ha de servir como punta de lanza a la sociedad sobre los valores que han de estar presentes en la convivencia. Por eso, unos medios de comunicación que convierten la privacidad en objeto de atención injustificada, que faltan con ligereza al honor de las personas, o que conceden a la cámara el derecho de grabar y poseer la vida del otro sobre la lente de su objetivo, son formas que menoscaban la dignidad humana.

No menos preocupante es preguntarse por la ética de la imagen, de los límites de su valor informativo y de los excesos que se cometen en su utilización para despertar conciencias habituadas al consumo del dolor ajeno.

Ética de los medios y educación cívica.

Se tratará de reflexionar sobre las funciones éticas asociadas a los medios de comunicación (desde la prensa escrita hasta la TV e Internet) en el devenir de las sociedades democráticas, análisis que nos servirá como punto de partida para comprender la importancia de una buena educación mediática en tales sociedades. La alfabetización mediática, así como la educación en valores a través de la comunicación, son retos indispensables de nuestras sociedades actuales. Los medios de comunicación son educadores permanentes de la opinión pública y asumen una labor educativa intrínseca en todas sus propuestas de comunicación. Las formas de comunicar son también “contenidos” y son estos los que primeramente llaman la atención de los más pequeños. Por esta razón, se precisa reflexionar sobre la importancia de los medios de comunicación en cuestiones tan actuales en nuestra sociedad como la igualdad de género, la violencia social, la discriminación silenciada de los colectivos más vulnerables o una adecuada educación política para ejercer las funciones ciudadanas.

La atención a las exigencias de la convivencia multicultural y el pluralismo religioso y su tratamiento por parte de los medios de comunicación son otros importantes objetivos de esta sección.

Medios de comunicación y poder político. La responsabilidad ética de los medios de comunicación como garantía de la verdad informativa.

En este apartado se propone una reflexión sobre los riesgos de que los medios de comunicación se conviertan en poderes políticos y económicos, actuando como correa de transmisión de sus intereses, los cuales condicionan los propios contenidos informativos. Por eso, hay que analizar la responsabilidad ética de periodistas y medios de comunicación frente a los riesgos de las empresas mediáticas, así como posibles connivencias entre poder político y poder mediático que supongan formas de censuras “democráticas”.

También se abordará en el marco de este congreso la responsabilidad de los medios de comunicación en la cobertura de los conflictos internacionales. La función ética de la comunicación es esencial para alcanzar una comprensión equilibrada y razonada del conflicto, a fin de motivar a la opinión pública a favor de soluciones pacíficas y justas.

Audiencias activas: la ética de los receptores como productores de contenidos informativos.  

La Ética de la Comunicación se ha encargado tradicionalmente de velar para que los emisores institucionales (medios de comunicación, públicos y privados) tuvieran en cuenta ciertos principios a la hora de elaborar sus contenidos. Ética y deontología trazaban las líneas morales que debían orientar a profesionales y empresas para que la comunicación fuera compatible con los valores de la democracia. Sin embargo, la irrupción de las audiencias participativas en el sistema comunicativo configurado por Internet obliga a repensar la Ética de la Comunicación, que ahora debe trazar esas normas y valores morales para orientar al nuevo sujeto moral que se  convierte en emisor de contenidos. También obliga a las empresas comunicativas a exigir a los usuarios de la comunicación que utilizan sus canales de participación un comportamiento moral que se traduce en normas de participación.

Un segundo aspecto es precisamente el de las normas de participación. Uno de los canales más utilizados es el de comentar las noticias en la prensa digital. ¿Se cumplen esas normas de participación? ¿El diálogo entre usuarios de la comunicación es compatible con la democracia?

Un tercer aspecto interesante es la tensión entre mercado y democracia, entre Política y Economía. Las nuevas tecnologías han abierto de par en par las puertas de la participación de los lectores en los ciberdiarios. Pero, ¿esta iniciativa obedece realmente a una voluntad democrática de participación o, por el contrario, obedece a una estrategia de marketing que tiene como objetivo principal fidelizar a la audiencia y obtener a través de ella contenidos a coste cero?

Periodismo y profesión: Análisis ético y deontológico de las propuestas sobre un futuro Estatuto profesional.

Desde una perspectiva ética y deontológica, que el Periodismo sea o no una profesión no constituye un tema baladí. La deontología, que tiene en la ética profesional su pilar de apoyo fundamental, necesita de la profesión para encauzarse óptimamente como autoexigencia de aquellos que desarrollan el quehacer profesional. Las obligaciones y responsabilidades deontológicas han de ser establecidas por el colectivo profesional. Conocidas y asumidas, hasta el punto de hacerlas propias, por todos y cada uno de los que ejercen la profesión. Si sólo implica a unos pocos la profesión se resiente y como tal no existe.

No sólo hay que definir esas normas (creando el código deontológico) e implantar mecanismos para supervisarlas y corregir los comportamientos que las vulneren, es preciso constituir un organismo principal o referente que ostente la representación de todo el colectivo profesional, y sea capaz (por cuanto así esté legitimado ética, deontológica y legalmente) de instaurar los deberes y los derechos que permitan a los profesionales ser consecuentes con su función social. Un estatuto aspira a regular en este sentido la profesión, además de comenzar por una tarea básica: definir tanto la actividad en sí como al profesional, para, de esta manera, justificar el porqué de las normas contenidas en el mismo y a quién pueden serle aplicadas.

Sin una garantía efectiva de la independencia del profesional de la información, se puede padecer un “secuestro democrático” de quienes están llamados a servir a la opinión pública dentro de estructuras empresariales que se deben a otros intereses. La evolución de las distintas propuestas de Estatuto profesional y el debate sobre los modelos de organización profesional más efectivo, serán otros de los frentes que se aborden en el presente congreso.

 

Organizadores:
       
Universidad de Sevilla Fundación Tres Culturas Junta de Andalucía. Consejería de la Presidencia  
       
Plan Nacional para la Alianza de Civilizaciones Ministerio de Ciencia e Innovación  
       
 
Colaboradores:
Fundación Sembrando Futuro Consejo Audiovisual de Andalucía
Asociación de Usuarios de la Comunicación Revista Mediterránea de Comunicación
Comunicar Col·legi de Periodistes de Catalunya
Federación de Sindicatos de Periodistas Observatorio de Contenidos Televisivos y Audiovisuales
Federación de Asociaciones de Periodistas de España Fundació Consell de la Informació de Catalunya
Universidad del Rosario Asociación de Editoriales Universitarias de América Latina y El Caribe
Sindicato de Periodistas de Andalucía Fundación Euroárabe
UGT FeS Andalucía  
Patrocinadores:
Fundación Cruzcampo Emasesa Metropolitana
Editorial MAD Publidisa
 

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